Comenzando.
Hoy damos comienzo la etapa de bloguero para así poder concentrar, en un solo lugar, las vivencias acontecidas durante las etapas de senderismo en las que participo, unas veces en compañía de mis grandes amigos y otras en solitario.
Hoy damos comienzo la etapa de bloguero para así poder concentrar, en un solo lugar, las vivencias acontecidas durante las etapas de senderismo en las que participo, unas veces en compañía de mis grandes amigos y otras en solitario.
Intentare
explicar no sólo la ruta seguida sino aquellas anécdotas que se produjeron
durante la misma.
En primer
lugar creo que es necesario, para mí, hacer memoria de dónde me viene esta
afición que aparece en mi niñez, aunque también es cierto que ha estado
olvidada durante muchos años.
La afición a
la montaña nace como consecuencia de las largas temporadas pasadas, durante mi
niñez, en casa de mi abuela, en el Barrio del Pilar, en Callosa de Segura. Este
Barrio situado junto a la
Ermita del mismo nombre, en las estribaciones de la sierra de
Callosa de Segura, hicieron que el gusto por caminar por la sierra y parajes
naturales arraigara en mí.
Como es
normal y tratándose de niños, en aquella época era muy norma gozar de completa
libertad para moverse, lo que procedía era explorar los alrededores, cuanto más
lejos y complicado mejor. Así; en compañía de mi hermano, primos y amigos,
recorrimos en innumerables ocasiones la Sierra : Subidas a La Plana , al Castillo, a San
Bernardo, el Barranco de En medio, etc. Así surge esta afición al senderismo.
Alguien
podría preguntar si también a la escalada, pues no y sí. La escalada era algo
que quedaba fuera del alcance de los niños y, claro está, precisa medios técnicos.
Paso el
tiempo y uno se dedicó a otras aficiones dejando olvidada ésta. Por razones que
no vienen al caso se dejaron atrás unas aficiones y como por arte de magia
volvió la afición que estaba tan arraigada en mi mente.
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