lunes, 15 de octubre de 2012

MI primera ruta


Mi primera ruta, cómo no, debía ser en la localidad donde resido, no ser complicada y llevarse a cabo con buenos amigos. Estos amigos fueron Eduardo y Carlos.
Decidimos que la ruta sería circular por la Rambla Salada, pasando por el Cabezo Negro. Es una ruta con alguna subida, descensos, alguna que otra dificultad, pero la mayoría con falsos llanos.
Hubo que comenzar relativamente tarde, a las 9 de la mañana, puesto que había que llevar los niños al cole. Así, una vez reunidos, a la hora acordada nos trasladamos en coche hasta el comienzo de la ruta. Al lugar donde se deja el vehículo se llega, partiendo desde Albatera, por el Camino de los Corrales hasta llevar al Trasvase Tajo-Segura (4 km. más o menos). Una vez en este último se gira a la izquierda hasta el Camino de la Sal, en la parte Norte del Canal, giro a la derecha (unos 0’5 km más o menos). Se continúa por el Camino de la Sal hasta una bifurcación, donde existe una pequeña explanada que se usa de estacionamiento (unos 2’5 km más o menos), desde donde hay que empezar a caminar.
En este punto se inicia una pendiente bastante pronunciada con un recorrido de aproximadamente 1’5 km hasta un huerto de oliveras donde encontraremos un cruce a la derecha señalizado. Desde este punto hay que seguir la senda hasta encontrar una bifurcación donde podremos escoger entre dos posibles itinerarios. Una de ellas nos lleva a la Rambla Salada por la vertiente de Las Charcas y la otra por El Canalón.
Por nuestra parte se escoge la ruta de El Canalón. En ella se pasa por una antigua conducción de agua que la hace más bonita. En un momento dado de esta ruta se alcanza una pared que permite subir por una ferrata que precisa material específico para sobrepasarla. Nosotros optamos por continuar la senda hasta la Rambla Salada.
Una vez en el cauce hay que seguirlo y encontraremos formaciones de sal, una corriente de agua salada, formaciones rocosas, etc. Posteriormente encontraremos otra bifurcación que marca la ruta principal o la variante del Corral de las Vacas. Como lo que se trataba era de hacerla suave, seguimos la ruta principal por el cauce de la Rambla.
Más adelante encontramos una ferrata, de unos 15 metros de altura, que sí que hay que escalar. Tiene hierros en “U” clavados en la pared que ayudan a pasar esta elevación y en su parte baja hay una poza.
Una vez salvado este obstáculo, nuevamente dos caminos a seguir: la ruta principal y una ruta alternativa con dificultad II. En la principal encontramos un camino que nos va a llevar a la parte alta de la sierra y desde allí hasta el Cabezo Negro para ir descendiendo hasta llegar a Las Ventanas. Una vez rebasada, por camino, esta formación rocosa encontramos nuestros vehículos.
Si seguimos la otra variante encontramos varios obstáculos que hay que salvar. El primero de ellos es una pared que se salva ayudados de una cadena. El siguiente es una ferrata que se salva de forma vertical y ligeramente horizontal apoyados en hierros en pared. El tercero se ayuda de la propia roca.

Una vez salvados estos obstáculos llegamos hasta una tubería que conduce salmuera desde Pinoso hasta Torrevieja, siguiéndola llegaremos hasta el Cabezo Negro y desde allí ya lo hemos explicado.


























miércoles, 3 de octubre de 2012


Comenzando.

Hoy damos comienzo la etapa de bloguero para así poder concentrar, en un solo lugar, las vivencias acontecidas durante las etapas de senderismo en las que participo, unas veces en compañía de mis grandes amigos y otras en solitario.
Intentare explicar no sólo la ruta seguida sino aquellas anécdotas que se produjeron durante la misma.
En primer lugar creo que es necesario, para mí, hacer memoria de dónde me viene esta afición que aparece en mi niñez, aunque también es cierto que ha estado olvidada durante muchos años.
La afición a la montaña nace como consecuencia de las largas temporadas pasadas, durante mi niñez, en casa de mi abuela, en el Barrio del Pilar, en Callosa de Segura. Este Barrio situado junto a la Ermita del mismo nombre, en las estribaciones de la sierra de Callosa de Segura, hicieron que el gusto por caminar por la sierra y parajes naturales arraigara en mí.
Como es normal y tratándose de niños, en aquella época era muy norma gozar de completa libertad para moverse, lo que procedía era explorar los alrededores, cuanto más lejos y complicado mejor. Así; en compañía de mi hermano, primos y amigos, recorrimos en innumerables ocasiones la Sierra: Subidas a La Plana, al Castillo, a San Bernardo, el Barranco de En medio, etc. Así surge esta afición al senderismo.
Alguien podría preguntar si también a la escalada, pues no y sí. La escalada era algo que quedaba fuera del alcance de los niños y, claro está, precisa medios técnicos.
Paso el tiempo y uno se dedicó a otras aficiones dejando olvidada ésta. Por razones que no vienen al caso se dejaron atrás unas aficiones y como por arte de magia volvió la afición que estaba tan arraigada en mi mente.